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Raúl Aragón, legado zamorano ‘en carne viva’ con el ‘Cinco de Copas’: “Lo he amado, lo amo y lo amaré toda mi vida. Es verlo y recordar al ‘fuera de serie’ de mi padre”

Raúl Aragón, jefe de paso del mítico 'Cinco de Copas'

Hablar de Semana Santa en Zamora es retrotraerte a la madrugada del Viernes Santo en la Iglesia de San Juan. Un rito que se ha convertido en casi liturgia, para mostrar el momento más conmovedor de la semana de pasión en la capital.

Y es que si hablamos de un momento, un instante, un símbolo que a todos evoca emoción y pasión a partes iguales es el tradicional baile de la imagen ‘Jesús camino del Calvario‘ (popularmente conocido como ‘Cinco de Copas‘) a los acordes de la marcha fúnebre de Thalberg, en el epicentro de la pasión zamorana, la Iglesia de San Juan.

Una imagen que alumbra emociones y pasiones en su recorrido por las calles de Zamora, durante el viernes más bonito del año, siendo dirigido por un hombre Raúl Aragón, que representa la tercera generación de una familia, ligada a este mito zamorano.

Se van a cumplir siete años desde que te hicieses cargo de uno de los pasos más importantes de la imaginería semanasantera de Zamora ¿cómo te sientes? ¿Se te ha pasado volando?

¿Siete años? Me dejas de piedra, claramente se me han pasado volando y más por la pandemia, con dos años muy duros y la vida pasa que no te espera.

¿Como recuerdas esa primera madrugada del Viernes Santo de 2017?

La recuerdo con mucha emoción. Fue un cambio muy grande, me acuerdo de mis compañeros, mis hermanos de carga, mis primos, mis amigos…

Me emociono ya que son muchos recuerdos y vivencias, muchos años. Entre con Iván de la Iglesia Pez, con mi primo Luis, Carlos Rodríguez, personas que son para mí mucho más que amigos y los extraño, ya que físicamente estoy bien y sé que puedes seguir cargando.

Eso sí, nunca dudé en presentarme y en dirigir el paso (Jesús camino del Calvario, más conocido como ‘Cinco de Copas’) que tantas alegrías ha dado a Zamora y a los zamoranos.

¿Echas de menos la carga?

Claro que lo echo de menos, ya que físicamente me encuentro en perfecta forma para poder seguir cargando los pasos en los que voy en el banzo. Pero dirigir el paso de mis amores, donde ha ido mi padre 42 años dejándose el alma, donde han estado mis tíos, donde ha sido símbolo mi abuelo José Aragón, leyenda del ‘Cinco de Copas’.

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Y es que es verlo desde fuera y te juro que me vuelvo loco… claro que lo extraño, pero ese gusanillo me lo quitó el día antes con la carga en la Cofradía de la Vera Cruz en la tarde del Jueves Santo.

Tres generaciones y un paso emblemático ¿sientes la presión de una tradición familiar?

“Nunca he sentido presión, si mucho orgullo y satisfacción por el legado que he recibido de ellos y diré más, jamás podré ser tan bueno como lo fue mi abuelo.”

Mi padre desgraciadamente no se le dio la oportunidad de ponerse al frente de este paso. Por circunstancias externas mi padre no pudo desempeñar esa labor, habiéndolo deseado con toda mi alma.

Mi padre fue un ‘fuera de serie’ en los banzos, tantos años he ido detrás de él y ha sido mi maestro. Gracias a mi padre es lo que soy a día de hoy.

¿De dónde nace esta pasión por cargar?

“Naces con ello, esto sale desde la cuna. Es como cuando tu padre es del Real Madrid o del Barcelona, te vas empapando y simpatizando con ese equipo.”

Y yo gracias a Dios, sentí el legado, orgullo y transmisión de mi padre hacía un paso tan importante e imponente para la Semana Santa de Zamora.

¿Cuál ha sido el momento más bonito que has tenido con este paso?

El momento más emotivo de mi vida con el ‘Cinco de Copas’ como protagonista fue el primer año de carga en 1997, nunca lo olvidaré… Entré en la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva y tenía unos nervios increíbles, con ganas de ir al baño… se encontraban mi padre, mi tío… y yo preguntándoles si era normal estos nervios, y mi tío Antonio Aragón, que en paz descanse, me dijo una frase que se me ha quedado marcada a fuego: “Tranquilo hijo, tu padre y yo hemos cargado toda la vida y seguimos con los mismos nervios”.

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Si no tiemblas, si no te pones nervioso antes de salir la procesión es que no eres semanasantero.

Una vez que nos metimos debajo del paso, detrás de mi padre, él mismo me dijo: “Hijo ya me puedo morir tranquilo”. Siendo esa primera levantada de la Iglesia de San Juan inolvidable, que nunca olvidaré.

Al frente del llamado del “Cinco de Copas” has tenido que asumir dos percances graves, primeramente, la modificación de la mesa del paso, que trajo consigo problemas procesionales ¿es cierto que no pudisteis probarlo hasta el mismo día de la procesión? ¿Qué pasó?

Esta claro que, si hubiéramos sabido de antemano que se encontraba en estas circunstancias, hubiéramos puesto solución.

Nadie es perfecto. Yo pensé que todo se encontraba en orden, también es verdad, que pedí permiso un mes antes para levantar y probarlo, ya que era una estructura nueva, pero me dijeron que todo estaba bien, que no había ningún problema. Lo volví a repetir en tres ocasiones con la misma respuesta.

Al ratificarme que todo estaba en condiciones, confié en lo que me dijeron y en la madrugada del Viernes Santo, paso lo que paso.

La segunda circunstancia fue la demolición del Museo de Semana Santa ¿crees que fue una decisión acertada el demolerlo? ¿Os ha traído problemas debido al cambio de escenario donde reposar el paso?

Creo que nos ha creado problemas a todos. Muchos zamoranos hubiéramos preferido mantener el otro museo, si hubiéramos sabido todos los inconvenientes que hemos tenido.

Además, ese Museo imponía un respeto, era un espacio donde personalmente, me hizo crecer y dar el paso desde la niñez a la edad adulta.

A mi personalmente me influye, como a todos los cargadores de todas las cofradías.

Con pocas palabras ¿Qué significa para ti la Semana Santa de Zamora?

En pocas palabras es difícil, pero si tengo que resumirlo diría sentimiento, cariño, orgullo, es lo mejor que tenemos en Zamora.

Una atracción para el turismo muy importante, por encima de la Navidad y las fiestas patronales de San Pedro.

Tenemos una Semana Santa, preciosa.

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¿Y el paso ‘Jesús Camino del Calvario’?

Para mi este paso es mi familia, es algo que llevo dentro, un sentimiento que no se puede expresar con palabras, algo que he mamado desde la cuna.

El ‘Cinco de Copas’ lo he amado, lo amo y lo amaré toda mi vida. Es verlo y recordar a mi familia, y más concretamente a mi padre, siendo una leyenda en los banzos, transmitiéndome toda esta pasión.

Es verlo y se me acelera el corazón.

¿Te gustaría que alguien de la familia pudiera continuar esta bonita tradición de cargar y dirigir este paso?

Claro que me gustaría, dirigirlo es complicado. Tengo dos sobrinos, pero siento que se esta perdiendo, no veo vinculada a la próxima generación como se encontraba la mía.

¿Como ve Raúl Aragón el un futuro semanasantero de Zamora?

Como te decía, no veo muy vinculada a las generaciones posteriores a la mía. Tofo el mundo quiere cargar pero no tienen el mismo sacrificio, por eso se esta realizando las estructuras de los pasos de aluminio, para que pesen menos.

Ojalá me confunda, pero antes, en la Semana Santa de mi niñez, había menos gente debajo de los pasos e iban menos cansada, que ahora con 40 y en el futuro peor. Repito es una opinión personal.

Tras más de una década codo con codo ¿Cómo fue el primer año sin tu padre en la carga del paso?

Mi padre deja de cargar a los 60 años, en el año 2008. He estado diez años en los banzos sin él, pero es cierto que se nota, aunque hay que hacerse a la idea de que las semanas santas pasan y los años también, para mi padre y para todos.

Lo eche mucho de menos, claro que lo extrañaba y más como se despidió del paso, por factores externos, me hicieron mucho daño, tanto a mi padre como a mí.

Y pese a una década en los banzos con ciertas circunstancias de desgaste, yo siempre lo he tenido claro, con lo valores y el respeto por delante, cargando como me han enseñado mis antepasados, sudando y empapando el pañuelo, con los hombros en carne viva.


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